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Operaciones

Qué medir desde el primer día de una aplicación web

Cuando algo falla, «en mi máquina funciona» ya no alcanza.

Por Roberth Dudiver · Lectura de 2 min · 15 lecturas

Una aplicación pequeña no necesita un centro de operaciones, pero sí algunas respuestas básicas: ¿está disponible?, ¿cuánto tarda?, ¿qué rutas fallan? Empezá por un endpoint de salud que distinga entre proceso vivo y dependencias esenciales disponibles.

Registrá errores con hora, ruta, estado y un identificador de solicitud. Ese identificador debe viajar del proxy a la API para seguir una petición sin leer miles de líneas a mano. Evitá registrar contraseñas, tokens, mensajes privados o cuerpos completos de formularios.

Medí latencia por percentiles, no solo por promedio. Si nueve usuarios reciben respuesta en 100 milisegundos y el décimo espera diez segundos, el promedio oculta una experiencia mala. Separá además errores del cliente de fallas del servidor: un formulario inválido no es una caída de la API.

La primera alerta útil suele ser simple: un sitio deja de responder o devuelve muchos errores 500. Después podés sumar métricas de negocio, como registros completos o pedidos terminados. Medir mucho sin una pregunta concreta produce paneles bonitos y poca claridad.