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Seguridad

Privacidad en una app social: decisiones que empiezan antes del registro

La seguridad de una comunidad se diseña en el flujo, no al final del roadmap.

Por Roberth Dudiver · Lectura de 2 min · 18 lecturas

Una app para conocer personas maneja datos que parecen inocentes por separado: edad, ubicación, gustos, fotos y horarios de actividad. Combinados pueden revelar mucho. Antes de pedirlos, preguntá para qué sirven y cuánto tiempo hace falta conservarlos.

El descubrimiento debería mostrar solo la información necesaria. La ubicación exacta rara vez es imprescindible para encontrar afinidades; una zona aproximada puede alcanzar. Los controles de bloqueo y reporte deben estar al alcance durante una conversación, no escondidos en un menú de configuración.

Si conviven menores y adultos, la separación no puede depender solo de un filtro visual. Debe existir en la lógica del servidor, en consultas y en permisos. También hace falta un procedimiento para revisar reportes y responder a incidentes; un botón sin operación detrás crea una falsa sensación de protección.

Amika pone estas preguntas en el centro de su propuesta. Una función de seguridad no queda terminada al publicarse: necesita pruebas, métricas y una forma de corregir errores sin exponer a las personas.